Como a todo el mundo, me masacran con emails publicitarios. Una de esas tandas de publicidad fue el de unos apartamentos llamados Nido de Amor. Cierto día, harto de este tipo de mensajes, decidí contestarles. Durante unos días mantuvimos correspondencia. Lo que hasta ese momento era odioso, se convirtió en algo divertido esperar su correo y poder contestarle. Incluso madrugaba para llegar pronto a mi estudio y seguir con la correspondencia. Ademas sirvió para que nunca más me volviesen a enviar otro correo publicitario. |